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En
el cual se declaran las utilidades y provechos que se siguen del moderado
ayuntamiento con las mujeres, y de los daños y males que se siguen de
dejar la tal obra, a los que están acostumbrados a ella.
En este capítulo no vengan los religiosos y castos, por dos razones.
La una porque no son acostumbrados al ayuntamiento de las mujeres. La
otra, porque son templados y ayunan, y se guardan de cosas que promueven
a lujuria, especialmente se guardan del vino, en el cual como le dice
el Apostol, está la lujuria.
Porque
esto que escribimos en este capítulo, es para los que usan de vino copiosamente,
para los que comen muchos y delicados manjares, y usan de cosas que
irritan a lujuria, y finalmente para los que están acostumbrados al
tal ejercicio de lujuria, porque si estos tales dejaren esta costumbre,
y juntamente no dejaren la vida ociosa y holgada y los manjares muchos
y gustosos, entiendan que les sucederán todos los daños que escribió
Haliabbas en su Theorica adonde dice, que si esta superfluidad
de simiente se deja acrecentar en los vasos seminarios, y no se expele
y lanza por coíto, ni la naturaleza la pudiere expeler causar se ha
en los tales lugares hinchazón, pesadumbre en todo el cuerpo, y muchas
veces la tal superfluidad detenida se calentara mucho dentro en sus
vasos, y se causara fiebre o calentura, porque los miembros genitales
y sus cercanos se encenderán o excalentarán continuamente hasta que
el calor allegue al corazón, y algunas veces el vapor de la tal superfluidad,
sube hasta el cerebro adonde engendra muy malas enfermedades. Ydijo
más abajo, que si el que es acostumbrado dejare el tal ayuntamiento
se le hara el sentido voto y entorpecido, y el ingenio y entendimiento
se le ofuscará y sucederle ha pesadumbre de cabeza, oscurecerse
le ha la vista, disminuirse le ha la gana del comer, y algunas veces
se le mudará su natural complexión, y de subirse el vapor del
esperma a la cabeza se causara melancolía, manía, pararse
le ha el cuerpo frío y muchas veces le fue cedera temblor en los hijares,
dificultad de Anhelito, y muchas veces Escotomia y a caso, como dijo
Hali Rodoan, la tal superfluidad de esperma se torna veneno o ponzoña
bivorezna, como acaece a las viudas y a muchos varones que lo dejaron,
los cuales murieron repentinamente. Lo mismo dijo Avicena.
Lo
mismo Galeno en el Locis afectis, adonde encomendó mucho la expulsión
de la tal superfluidad, porque dice, que por él se escaparán de muy
fuertes enfermedades, adonde dijo que conoció a muchos, los cuales por
apartarse del tal acto se enfriaron y incurrieron en gran tristeza,
y en estraños pensamientos, entiéndese de los que primero lo
acostumbraron, y traigo por ejemplo a Diógenes el cual no quiso mujer
alguna por deleite ni contento sino por conservación de su salud. Por
ende como lo afirma Almansor, el coíto moderado descarga y aliviana
el cuerpo repleto, alegra el ánimo, aplaca la ira, quita pensamientos,
alivia la cabeza y los sentidos, lo mismo dijo Aristóteles en el de
los problemas, y Averroes en su colliget y Galeno, adonde dijo, que
en las disposiciones de mucha y calida simiente, no conviene del todo
apartarse del coíto. Empero no es licito esto para los catolicos que
no son casados, y por esto dijo el Apostol que los que no pueden ser
continentes y castos que se casen, empero los que no quieren casarse,
o los que no lo pueden hacer, como son los sacerdotes y religiosos,
pueden muy bien guardarse sin ofensa de su salud, huyendo y apartándosedelas
cosas que irritan a lujuria, las cuales diremos en los capítulos que
se siguen.
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