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A
qué complexiones y naturalezas de hombres más convenga el coíto moderado,
y a quién menos haga daño el desmoderado y desordenado, y qué hombres
sean aptos para casados, y qué hombres no.
Porque no pocos hombres, los cuales a su parecer eran robustos y bien
acomplexionados para el débito cotidiano, empero después de casados
dende a pocos días por el cotidiano uso de la lujuria perdieron el color
y se enflaquecieron y tornaron magros, y enfermaron, y no pocos murieron,
por evitar no les vengan y acaezcan esos daños, y inconvenientes, tengo
por bien de poner ciertos avisos, para que de hoy más no incurran en
ellos, y para que entre si tomen parecer si se podrán casar sin detrimento
de su salud, y para que no se engañen pensando que son fuertes y bastantes
para este cotidiano débito.
Pues
sea el primero aviso , que todos aquellos que fueren de cuerpos robustos
y gruesos, y de mucha sangre, y que tienen venas anchas, y que son colorados,
o de color rubicundo, y que tienen muchos pelos y vello, y que son calientes
y humidos, todos estos son hábiles y prontos al coíto, y por el consiguiente
para ser casados, como lo dijeron Galeno y Aristóteles. La razón es
porque son de mucha simiente.
El
segundo aviso es de parte de la edad, porque aquellos son aptos más
que ningunos que fueren mancebos o jóvenes de veinte y cinco años hasta
treinta y cinco, y aun hasta cuarenta, porque los mozos de veinte y
cinco años en abajo son menos aptos para ello, porque aun no han crecido
ni embarnecido todo lo que deben, y son diminutos y flacos, ni más ni
menos no son bastantes para ello los que son de cuarenta años en arriba,
que es la edad de consistencia y mucho menos en la vejez, que es desde
cincuenta y cinco años, por lo cual desvarían los viejos en se casar,
porque toman mujeres para otros, como lo dijo Haliabas en su Theorica,
y aunque el demasiado coíto daña a los machos, no empero a las hembras,
sino muy poco, porque en la tal obra trabajan poco.
Finalmente
el coíto es convenible a los mancebos de los veinte y cinco años, hasta
los cuarenta, y que sean varones de carnes gruesas, y de un color rojo
oscuro, porque este tal color significa predominio de buena sangre y
abundante, porque el varón que es de un color rojo claro significa abundancia
de sangre sutil y delgada, y a este tal no es tan convenible el coíto,
como al rojo oscuro, pero a los que son de un color blanco no les conviene
el coíto, ni el casamiento, porque la blancura dignifica haber poca
sangre y mucha frialdad, como lo dice Avicena, tampoco les conviene
a los cetrinos, aunque a estos más que a los blancos, porque tienen
calor y cólera, al fusco o negro no le conviene tampoco, la causa según
Avicena en el lugar allegado, es porque el tal calor significa vehemente
frialdad por la cual se desminuye mucho la sangre y se congela, y así
aquella poca sangre congelada, tira a negro, y muda el color del cuero.
Finalmente, el que fuere rojo oscuro, que llamamos colorado, es más
apto para el tal acto, y no tanto el rojo claro que llamamos bermejo.
El blanco y el negro son de mucho peligro para la tal obra de engendrar,
empero como dice Galeno después del ejercicio o trabajo, se debe dar
a beber y comer, después se debe dormir y después del sueño se debe
usar el coíto.
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