Detalle del Cristo con la Cruz, de El Bosco

Archivos Identidades

Casa del Libro

Tratado del uso de las mujeres
del médico Francisco Núñez de Coria (1572)

 
columna fina
ISBN: 9788478449026
Arte y erotismo en el mundo clásico
de Carmen Sánchez
ISBN: 9788497421393
El jardín de Venus: cuentos eróticos y burlescos con una coda de poesías verdes
de Felix Maria Samaniego
ISBN: 9788408065616
Tu sexo es aún más tuyo
de Sylvia de Bejar
Manual del sexo iluminado: habilidades sexuales para el amante superior
de David Deida
ISBN: 9788467020571
Por amor al deseo: historia del erotismo
de Gregorio Morales
 
 Capítulo 5  Capítulo 7         

- En qué tiempo del año, y en qué hora más convenga el débito, o coíto.

A los mancebos y bien fornidos y colorados, como dijimos, conviene el coíto, o débito, y no en todas horas, ni en todos tiempos, porque así como el otoño por ser tiempo desigual, declinante a seco y frío, es dañoso para el tal ejercicio venéreo, así por el contrario el verano es tiempo idoneo y convenible para ello, a lo menos es menos dañoso para los que lo ejercitan desmoderadamente, o para los flacos y secos.

Porque según Hipócrates en el tercero de los Aphorismos, el verano es un tiempo muy salubérrimo y no mortífero. Y Galeno dijo que era el más sano de todos los tiempos, porque es más templado, y que erraban los que dicen que el verano era tiempo caliente y húmido, pues es tiempo templado, empero en La arte curativa dijo que era caliente y humido, como es la sangre en nosotros. Lo mismo Aristóteles, porque dijo, que en esto tiempo se acrecentaba el calor natural, y las operaciones naturales eran más perfectas y robustas. Empero el Conciliador, conciliando estos lugares, dijo que el verano comparado a nuestros cuerpos es templado, empero comparado a los otros tiempos, es caliente y húmido.

Pues volviendo a lo que tratábamos, en el verano conviene más el coíto que en otro tiempo, porque en este tiempo la fuerza del cuerpo es más robusta, y el calor más templado, y tambien conviene bien en el invierno, como lo dijo Galeno, y Avicena, porque en este tiempo el calor natural se encierra adentro, y se une y ayunta, por lo cual la digestión se obra muy bien, y por ende apetece más el alimento, como lo dijo Galeno en el primero de los Aforismos. Por el contrario no conviene en el estío, antes es muy dañoso, por haber poco calor natural, y estar las fuerzas flacas y disoluidas por el mucho calor circunstante y por eso se deben guardar en este tiempo del tal ejercicio venéreo. Empero las mujeres más se encienden en lujuria en este tiempo, y le pueden ejercitar con poco ofensa suya como lo dijo Hesio: Flagranti temporis estu Femineo venus est vsu magis esera sexu Mitior illa viris, & saepe excita, relanguet.

Y en tanto grado no les daña, que si muchas veces se ayuntar en al varón, más valdrán en su salud y por contrario, se ofenderán más los varones. Pues dice Plinio en su Natural Historia, haber muerto repentinamente dos varones patricios, o hidalgos en el acto de la lujuria. La razon es, porque los varones tienen los testículos, o compañones pendientes, los cuales con el calor del estío se enflaquecen y resuelven en su virtud, especialmente que en respecto de los de las mujeres son más cálidos y secos, y ayuntado un calor a otro, hace mayor resolucion. Empero las mujeres tienen los testículos adentro, y su virtud no se resuelue ni enflaquece, antes se fortifica más, porque se une y encierra más adentro, y por eso tienen más fortaleza en el coíto en tiempo de estío al contrario es en el invierno, porque como las hembras sean frías y humidas, con la frialdad del tiempo se enflaquece y resuelve su virtud genital, y su apetito se desminuye, y en los varones se fortifica.

Esta tal obra es muy más dañosa en el otoño, por ser como dijimos arriba tiempo seco y frío. Empero en cuanto toca a la hora del día, se debe decir del tal acto lo que de los ejercicios, pues no conviene immediatamente después de repleción, ni de evacuación, ni en ayunas. Porque si se usare immediatamente después de repleción, se seguira gota artetica, dolor de muslos, opilaciones, generaciónes de humores gruesos y crudos, y finalmente hidropesia, asma, temblor de todo el cuerpo, como lo dice Avicena en sus Cánticos y como lo dijo Haliabbas en el lugar allegado. Empero si se hace en ayunas, o con hambre, o después de alguna evacuación, como de sangria, o de flujo de vientre, a después de sudores, o al tiempo que tiene de hacer camara, u orina, o después de baños, o trabajos, o tristeza, o después de algún gran cuidado, o después de velar, y mucho peor después de vomitos. Porque si después de alguna evacuación destas se hiciere el tal ejercicio venéreo el calor natural se enfriara y mortificara, y la gana del comer se disminuirá, la vista se oscurecerá, los ojos se sumiran, y algunas veces acaescerán desfallecimientos y espasmos.

Finalmente es peor después de evacuación, o en ayunas, que después de repleción, y peor estando fríos, que estando calientes, y peor estando desecados, que estando humedecidos, aunque en ninguna de estas destemplanzas convenga. Empero convenga como lo dijo antes de la hora de la evacuación de las superfluidades, lo cual se debe entender antes que llegue la hora, en la cual se deben expeler las superfluidades del vientre y vejiga, porque cuando viene la gana de hacer camara, o de orinar ya ha pasado la hora del coíto. Lo cual se parece por lo que el mismo Avicena dijo: Et oportet ne coitus fiat necesitate fecis aut mingendi mota neque cum ejercicio, & motu neque post fortem animalem pasionem.

Finalmente convenga la tal obra de Venus, cuando y al tiempo que la comida descendiere del estomago al ventrículo, y cuando se acabare de hacer la primera y segunda digestión, y cuando la tercera que está en las venas este medio cumplida, como lo dijo Avicena en el lugar allegado, cúmplese la primera y segunda digestión, y empiezase la tercera comunmente después del primer sueño de la noche, como lo dijo Galeno: Venus que somnum sequi debet.
  

 Capítulo 5  Capítulo 7         

 

Fundamentos teóricos   ~   Textos del pasado   ~   Literatura heterodoxa


Copyright © 2008  ·  Todos los derechos reservados 
identidades@identidades.org   ·   Madrid ·