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De qué cosas se deben guardar los religiosos y varones que quieren guardar la castidad.
Porque muchos religiosos y sacerdotes puedan con facilidad sin molestia
alcanzar perfectamente su intención de guardar castidad: y porque por
causa de no saber cuales cosas sean las que promueven e irritan a lujuria,
y cuales las que mortifiquen y desminuyan esta concupiscencia, tengo
por bien en este capítulo poner por resolución las cosas de que se han
de guardar, o las que deben elegir. Pues luego los que quisieren, o
desearan guardarse del coíto y lujuria, deben evitar y quitar las causas
que la irritan y promueven pues de otra manera puestas las causas que
lo mueven y irritan, de necesidad se ha de seguir efecto.
Las
causas principales que irritan a lujuria son: la primera, ventosidad
o flatuosidad, la cual causa erección; la segunda es la superfluidad
de la simiente, la cual incita, y fuertemente promueve a ser despedida
y alanzada sin detenimiento alguno, especialmente, si la tal superfluidad
es mucha en cantidad porque de estas dos causas se manifiesta la tentación
y deseo de lujuria, lo cual como lo vea en Demonio, pone en el pensamiento
cosas torpes, acrecienta el deseo de las mujeres, y otras cosas abominables
a los religiosos.
Esta
tentación acomete muchas veces a muchos, corrompe a los flacos, y los
más fuertes y bien armados, y que varónilmente resisten, apenas, y con
dificultad se escapan. Lo cual no acaecería si no admitiesen aquellas
dos causas, conviene a saber: ventosidad, y simiente. Empero algunos
redarguirán diciendo que el engendrarse ventosidad y simiente, no es
en nuestra mano, pues no podemos impedir y estorbar a la naturaleza,
para que no obre sus efectos. Porque pongamos por caso que Clodio tiene
los riñones calientes, y los testículos, o compañones de la tal suerte,
que atraen mucha sangre y la confeccionan y vuelven en simiente. ¿Cómo
podrá este tal impedir y estorbar la generación de ventosidad, y de
simiente? A lo cual se puede responder, que aquel tal calor de los riñones
y testículos, agora sea natural, agora sea accidental, se puede refrenar
y mitigar con cosas frías así puestas por de fuera, como tomadas por
de dentro, especialmente estando el decúbito, o postura hacia arriba,
que se dice supino decúbito, y en romance comun echarse papo arriba,
y la blandura y delicadeza de la cama, y el calor.
Pero
cuales cosas frías convengan, lo dirá el médico escogido segun su sabiduría,
porque aplicará cosas frías, según la complexión y calor de cada uno,
y según la propiedad y disposición de su cuerpo. Comunmente, como lo
dijo Galeno, conviene ejercitarse en las partes de arriba, quiere decir,
que se ejerciten los brazos y se refrieguen, y después del baño se hunten
los lomos con aceite omphancino y de membrillos, o rosado, añadiéndoles
un poco de cera, porque no se corran, y después de así cuajados lavarlos
con zumo de alguna hierba fría, como es de Siempreviva, de hierba Mora
de Zaragatona, del abrojo, del Poligono, de la verdolaga, aunque no
despide su zumo la verdolaga fácilmente, y por eso sera bien cuando
la majan echar unas gotas de agua. después de huntados con este encerado,
pongan encima hojas de ruda, o de agnocasto: enfría tambien los lomos
sin daño el cocimiento de la alegría, y dijo que a un hombre
del pueblo que sentía gran tentación de la carne le mando poner una
plancha de plomo sobre los lomos, y se le quitaron las tentaciones de
la lujuria, y que se guarden del zumo de la Mandrágora, y adormideras,
y de dormir sobre ellas, y que aprovecha mucho para esta tentación dormir
sobre rosas. Eso todo dijo el Galeno. Pues luego, los que padecieren
semejante tentacion, usen de regumento templado, el cual pueda disminuir,
y apocar la sangre caliente y aguda, desminuirse ha la sangre evitando
la superfluidad de manjares, porque como dijo Aristóteles en la repleción
consiste la lujuria, especial si la tal repleción fuere de buenos manjares,
mayormente si de suyo son multiplicativos de esperma, como son las carnes
de palominos, de los gorriones, del cabrito, y sus semejantes.
Y
por ende dijo Avicena que los mejores manjares para multiplicar esperma,
son las carnes del cabrito macho y gordo y la carne de oveja, y los
garbanzos, y cebollas, y tambien huevos frescos trémulos, y peces guisados
y preparados con especias aromáticas, como agengibre, pimienta, galanga,
y cosas ventosas. La razón de esto pone el Galeno en Las medicinas
simples, adonde dijo que las cosas que provocan a esperma, son las cosas
que abren y penetran el calor, de las cuales es de tal manera, que no
deseca.
De
esta manera son las especias aromáticas que hemos dicho, y por ende
provocan y llaman la lujuria, y de la misma manera provocan a lujuria,
las cebollas, las habas, los garbanzos, la hierba que se dice Enula...
pero estas cosas mueven lujuria, porque multiplican ventosidad. También
el anís, el hinojo, las almendras, las avellanas multiplican esperma,
y el vino fuerte y dulce, en el cual está la lujuria, como lo dice San
Pablo, y Aristoles que dijo: Vinum venéreos facit. Y Ovidio en
el de remedio amoris: vina parant aminos veneri... Tambien se
eviten las hierbas calientes, como la oruga, la menta, o hierbabuena,
y Avicena dijo que las cosas que ayudan al coíto, son los manjares calientes
y agudos y ventosos, como son los garbanzos, las vuas, las yemas de
los huevos, el vino nuevo, el cual tiene propiedad de multiplicar esperma.
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