Grupo de apoyo para víctimas de abusos en la infancia
Cada quince días nos juntamos un grupo de personas con algo en común: haber sufrido heridas emocionales en la infancia. Las reuniones están moderadas por dos profesionales con experiencia.
En una edad en la que éramos especialmente vulnerables, esas situaciones traumáticas (sean abusos físicos, sexuales o psicológicos) suelen dejar profundas heridas que condicionan nuestra vida de adultos y nuestras relaciones afectivas.
Tal vez nos sintamos mal sin saber por qué: culpables por lo que ocurrió, ansiosos, deprimidos o con síntomas físicos que no comprendemos. Puede que mostremos desconfianza y evitemos la intimidad con los demás, por miedo a que alguien nos vuelva a herir. Puede que sigamos repitiendo formas inadecuadas de comprender y expresar nuestras emociones, que aprendimos en la infancia.
Durante las reuniones cada miembro del grupo tiene la oportunidad de expresar y elaborar ese dolor a través de la palabra. El diálogo con los demás nos ayuda a comprender en qué aspectos nos están afectando aún esas vivencias.
Juntos reaprendemos a ser felices.
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